Pernoctando

19 09 2008

pernoctar en kayak

Pernoctar en una cala desierta, es una de las actividades más recomendables que todo kayakista debe experimentar. 

La sensación de estar en comunión con la naturaleza, sin más que lo estrictamente necesario, unido a la relajación mental que sobreviene tras una larga jornada de navegación, dejan huella en la memoria durante mucho tiempo.

En cuanto a las normas de acampada, creo que está permitido levantar una tienda en cuanto oscurece, y levantarla antes de que amanezca. Y si no es así, será que he tenido suerte durante todos los años que he aplicado este principio :-) .

En caso de que no sea posible pernoctar libremente, la opción más cómoda y económica son los cámpings situados a pie de playa. Algunos establecimientos que os recomiendo son los siguientes:

  • Camping Llevado (Lloret – Tossa de Mar): acceso directo a la playa, pero hay que subir bastante para plantar la tienda.
  • Camping Pola (Tossa de Mar): RECOMENDADO. Acceso directo a la playa, poca pendiente y zona de tiendas a menos de 100m de la playa.
  • Camping Cala Gogo (Platja d’Aro): tiene 5 estrellas, con piscina incluida. Zona de tiendas a unos 400m cuesta arriba, aunque disponen de un trenecito que te sube y baja gratuitamente cada 15min

Material adicional:  es recomendable dormir en tienda, sobretodo si pernoctas en la playa y no quieres estar permanentemente quitándote mosquitos de los oidos o la nariz. Si no es Verano, incluir siempre un saco. El aislante auto-inflable es una opción cómoda y que ocupa poco espacio. Los 3 elementos deben ser especiales para travesías, ya que pesan y ocupan lo mínimo, para poder alojarlos sin dificultades en el interior del kayak. Recuerda realizar una prueba colocando todo el material en el kayak unos dias antes del inicio de la travesía, si no quieres tener sorpresas desagrables el día D, como tener que renunciar a la tienda o el saco, por que ambos no caben por el hueco, o bien simplemente no pasan por el hueco.

Finalmente, no olvidar: linterna, pilas de recambio, ropa de calle para cambiarte (2 camisetas por jornada), algo de lectura, y sobretodo botiquín: aspirinas o paracetamol, anti-inflamatorios y protector de estómago, anti-diarréicos, iodo, vendas, tiritas, y si eres un tip@ que no teme la naturaleza, tapones de noche para los oídos.

Comida: aparte de llevar como mínimo unos 2L de agua por día de marcha, es importante llevar productos energéticos y que no ocupen mucho espacio (frutos secos, latas (atún, fruta), fuet, galletas -sin chocolate!-). En cambio, se debe tener cuidado con los productos frescos (dentro del kayak la temperatura y humedad son elevadas, acelerando el proceso de descomposición). La fruta que mejor resiste es la manzana y la naranja.

Si piensas cocinar, olvídate si pernoctas fuera de los límites de un camping. Recuerda que está prohibido hacer fuego en cualquier playa o bosque, sobretodo en Verano.





Qué llevar durante una travesía de un día

2 09 2008

Al igual que los accidentes caseros suelen ser más frecuentes que en el lugar de trabajo, porque bajamos la guardia y no tomamos las mismas precauciones, en kayak ocurre lo mismo: los principales accidentes ocurren en pequeñas travesías de sólo unas horas. Pérdida del remo bajo malas condiciones del mar que hacen muy difícil su recuperación si no es con ayuda de un compañero, rotura del remo sin llevar el de emergencia ni una cuerda para ser remolcados, o ‘pájaras’ debido al sobreesfuerzo combinado con la deshidratación por no ingerir el agua necesaria, son solo algunos ejemplos de lo que puede ocurrirnos si no llevamos con nosotros una serie de elementos básicos, y planificamos mínimamente la ruta:

 

ELEMENTOS BÁSICOS

Kayak: remo, cubrebañera, esponja para evacuar del interior pequeñas cantidades de agua, cuerda de nylon de unos 3m para ser remolcado en caso de necesidad.

Recomendable: remo desmontable de emergencia (obligatorio si sales a navegar sól@), reparador de fibra o cinta tapa orificios, según el material del que esté hecho el kayak (fibra o plástico, respectivamente), y bengalas de humo.

Indumentaria: gorro, chaleco salvavidas, camiseta y bañador,  y zapatillas de neopreno (evitar siempre zapatos de cordones, ya que pueden enredarse en el interior del kayak, y obstaculizar la evacuación en caso de volcado).  En cuanto a la ropa de recambio, lo mejor es aplicar el sentido común para saber lo que vamos a necesitar, teniendo en cuenta que algunas prendas se van a mojar, sobre todo camisetas.

En invierno, incluir guantes y traje de medio cuerpo, ambos de neopreno delgado (no valen los de submarinismo, adquiridlo en tiendas especializadas)

Complementos: gafas de sol, crema solar, crema labial, navaja multiusos o bien cuchillo de pesca de unos 15cm de hoja gruesa, móvil y documentacion convenientemente guardados en bolsa estanca.

Recomendable: cadena de acero y candado, por si tenemos que dejar al kayak abandonado durante una horas (visita terrestre, evacuación imprevista por tierra ante un grave empeoramiento de las condiciones del mar)

Para travesías de más de un día, necesitarás otros elementos como tienda, saco de dormir, o aislante, que describo en el POST “Pernoctando

PLANIFICACION

Lo ideal es proveerse de un buen mapa con escala 1:25, para poder planificar la ruta con estimaciones fiables de tiempo. Al bordear la linea costera, un recorrido de una bahía de unos pocos cientos de metros entre cabos, puede convertirse en varios kilómetros si bordeamos la costa.

 

Es conveniente avisar a alguien de qué ruta vamos a realizar, y cuándo vamos a volver, por si nos encontramos en un apuro y sin posibilidad de contactar por móbil.





La Costa Brava, a vista de Kayak

2 09 2008
Artículo cedido por CARLOS MARQUEZ*

La PERSPECTIVA con la que uno ve las cosas altera nuestra percepción de las mismas. Las islas Medes no son lo mismo vistas desde el Castillo de Torroella de Montgrí que desde la Punta del Milà. Ni Port Lligat tiene la misma magia si uno llega por tierra que arrastrado por las olas rotas en cabo de Creus. Tampoco tiene nada que ver Cadaqués por la serpenteante carretera –un verdadero cúmulo de impaciencias– o por el litoral que dibujan las casas y los embarcaderos de adinerados veraneantes. Y es que uno de los más claros ejemplos de esta ley no escrita de la sensibilidad paisajística está en la zona del Parque Natural del cabo de Creus. Desde Port de la Selva hasta Roses, el litoral esconde rincones que invitan a armar la paleta. Pintar quizás sería excesivo para los que la plástica escolar se atragantaba hasta septiembre, pero la visita a vista de kayak sí es algo más asequible. La aventura empieza en Port de la Selva. Antes de partir es importante conocer el parte meteorológico, con especial atención al estado de la mar y el viento. Si se anuncia tramontana, paella en el paseo y a esperar que pase.

Es recomendable partir desde la parte sur del puerto para evitar tener que sortear embarcaciones de recreo o de pesca. Ya en ruta y rodeado el Cap Gros, el panorama cambia completamente. Las rocas desgarbadas por el viento y las olas dibujan un paisaje lunar que demuestra la fuerza de un mar que va comiendo las uñas de una tierra en la que se palpa la evolución de paleozoico inferior.

Una de las primeras playas en las que tomar un respiro es la Taballera. Estrecha y acogedora, esta cala invita a estirar las piernas y escalar una pequeña cuesta desde la que la vista amansa los músculos. El paisaje va oscureciendo a medida que nos acercamos al cabo de Creus. Las formas juguetonas de las rocas despiertan la imaginación de los que gustan buscar imágenes en las nubes. Las pequeñas calas, como el Portaló, despiden la cara norte del punto más al este de España. Es recomendable evitar las horas de más viento –a partir del mediodía y hasta alrededor de las cuatro– para cruzar el cabo de Creus. Lo mejor es comer en Cala Culip, pasado el Club Mediterranée –vestigio del pasado turístico incontrolado de la zona– para afrontar el paso con garantías.

 

ADMIRACIÓN Y TEMOR

El cabo de Creus se rema con una mezcla de admiración por el paisaje y temor por el viento. El paso que abre la isla S’Encalladora resguarda de la brisa y permite contemplar el entorno antes de cruzar hacia Cala Jugadora –previo paso por la cueva del Infern– donde se pueden dejar los kayaks y caminar 15 minutos hasta el restaurante del faro, en el que una cervecita sabe a santo grial.

Más tarde, el barco amarillo restaurado de Dalí recibe al turista marítimo. Estamos en Port Lligat, donde el genio surrealista descansaba y maduraba sus ideas en una casa hecha a su medida que hoy se ha convertido en un museo algo caro pero digno de ser visitado. En la isla de Port Lligat reposa nudista el barquero. Un hombre delgado y fibroso que realiza un recorrido de unos 50 metros en una barca atada a lado y lado con una cuerda que va tirando con la tranquilidad propia del lugar. Detrás se esconde Cadaqués, resguardado del viento por un cabo en el que abundan las casas que toda postal quisiera incluir en su cara vistosa. La llegada se hace larga.

La iglesia de Cadaqués saluda al remero desde las alturas en el final de esta primera etapa. Debajo, la playa de Cadaqués, con su paseo sinuoso por el que las motos adolescentes ensordecen un ambiente que sólo la tramontana debería alterar. Fin de etapa. Eso sí, el paseo por la localidad ampurdanesa es obligatorio y sin excusas: las piernas no reman. El segundo día nos llevará a Roses. Cuesta despedirse de Cadaqués: junto con Calella de Palafrugell, quizás, el rincón de la Costa Brava que más emociones despierta. Cala Jòncols es la primera parada. Vigilada por el cabo de Norfeu –invita a una excursión a pie–, esta cala cuenta con un simpático restaurante para los poco previsores. Después vendrán las calas de Canadell, La Pelosa, y Calitjar; un aperitivo de Cala Montjoi, la playa en la que Ferran Adrià levanta su emporio gastronómico junto a un complejo residencial con años de historia.

Antes de llegar a Roses, encontramos Cala Rostella y Cala Murtra. Pasada la punta Falconeta, nos recibe Canyelles como preludio del interminable golfo de Roses. Sorteado el puerto de Roses, las minúsculas pero continuas olas embarrancan el kayak en la playa, punto final a una de las rutas más recomendables de la Costa Brava. Tanto a pie como en kayak.

(*) Este texto es una copia íntegra del articulo en EL PERIODICO de CATALUÑA el 15 de Julio de 2004, redactado por el periodista CARLOS MARQUEZ DANIEL








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